A mi lado todo es inmenso. Y qué.
Me he reencontrado conmigo y con mi mundo, con mis demonios y mi infierno y la escalera que me salva, que me salvó; me he reencontrado con el tiempo que fluyó en algún momento tan artístico. Todo acabó en bloqueo, y mira. A veces tiene que salvarte tinta en piel y garganta fría.
Yo a veces le doy la vuelta al colchón para dormir fuera de aquí, pero, ¿sabes? Ya ningún colchón me abraza como en su momento me abrazaron, ya ninguna almohada me descansa como no hace tanto me hicieron descansar y, evidentemente, ninguna manta me abriga desde que me desabrochaste el corazón.
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