miércoles, 24 de septiembre de 2014

y mis uñas
hoy siguen rojas
solo hoy
(y eso lo dije ayer)

hay un momento
entre las cuatro y las cinco y media
de la tarde
en el que parece que el mundo ha dado un parón
brusco

pero mi cerebro no para
para bien o para mal
no echa
el freno

y a veces duele, porque
todas estas vueltas vertiginosas
tienen que llegar a algo
a algún punto
si no, a qué tanto

ya casi no gasto tinta
o al menos no
en lo que me gustaría

las buenas noticias del día
se basan en lo mucho que he cambiado
(aunque ni siquiera sea)
aquí dentro

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