Qué
bien haber vuelto. Entre comillas. Porque realmente nunca me fui y sé
a ciencia cierta que no recuperaré jamás lo que en algún momento
brillé. Pero así son las cosas. Existimos a ratos; unos mejores,
peores, se va llevando. No creo ser la misma que esa a la que observo
tras la pantalla. Me he dejado el mundo interior en alguna parte. Si
quiero recuperarlo, tampoco estoy muy segura. Creo que superficialmente se vive mejor. Y digo yo que
si alguien lo habrá notado. Que estoy a trozos, digo. Que me falta
algo. Tendré que descubrir si eso se muestra cara al público o es
algo incrustado aquí dentro que debo asumir - como tantas otras cosas -. No, realmente, tampoco he dedicado tiempo a pensar en ello. Es necesaria la soledad más absoluta para darte la hostia
contra ti misma. Y despertar. O renacer, o reinventarse. Qué
pereza.
Eres increible, te pido en nombre de todas esas personas que te leemos en anónimo ( que no somos pocas) que nunca dejes este blog, porque leerte hace un poco más bonita mi realidad, y la de todos los lectores.
ResponderEliminarContigo se podría aplicar esa frase que estoy segura que has escuchado mil veces: "Eres espéctaculo, y tú ni siquiera lo llegas a notar".
Gracias por tanto, señorita herrero.