lunes, 20 de octubre de 2014

Y es que sin ti, los días se volverán barrancos y los barrancos se volverán reales. Real como esta tarde fría y gris de noviembre en la que fumo el último cigarrillo como si el mundo fuese a acabar mañana. Mañana, como si hoy no fuera tampoco peligroso. Peligroso como tu estilo de vida, ese al que me he vuelto tan adicta que creo morir de abstinencia. Abstinencia de lo que tarde o temprano me acabaría matando. Matando como la vida, que ya de por sí es homicida. Homicida imitando a mi corazón, que el jodido no renuncia a estar sin ti. Sin ti, de lo que huyo. Huyo y al final siempre vuelvo. Vuelvo del verbo volver, ése que me prometí un día borrar de mi diccionario biológico. Biológico como este reloj que me marca que ahora no, y después tampoco.

2 comentarios:

  1. Eres tan... maravillosa escribiendo. Me asusta pensar en la idea de que seas capaz de escribir y transmitir cosas que a mi me pasan, tan a la perfección. Creo que no me voy a arrepentir nunca de decirte que lo que tiene dentro de ti es una suerte muy grande. Una noche más es un enorme placer poder leerte. (Soy anónimo, como el ask;)

    ResponderEliminar
  2. "Homicida imitando a mi corazón, que el jodido no renuncia a estar sin ti"

    ResponderEliminar