jueves, 5 de marzo de 2015
Ojalá dejar de escribir para dejarte también a ti. Y no tener esta sensibilidad contigo. Ni anticiparme a ti. Siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Ojalá salgas de ese estado de ceguera algún día, ojalá te acuerdes de mí, ojalá dejes de borrarme tanto. Y tener los ovarios alguna vez para enseñarte esto. Para que te reconozcas solo. Para que te leas. Por qué, a ver, por qué te me escapas tantas veces, tan rápido que ni siquiera sé si de verdad te tuve. Siempre de las pocas personas de las que me duelen las malas contestaciones. Porque qué buenas son las buenas. Ella contigo lo que tú conmigo y por eso persigo lo que nunca va a mirar hacia mí.
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