domingo, 10 de noviembre de 2013

Me preguntan desde todas partes por qué ya no escribo y no sé darles una respuesta coherente. No es que no lo haga. Es que no esquematizo. Siento tanto dentro al mismo tiempo que solo tengo dos opciones: reprimir o explotar. Y créeme, ambas son igual de difíciles.
Desde hace un largo tiempo se ha reducido considerablemente mi ansia por crear, mi mundo interior, mis ganas de salirme de la línea. Pero como tampoco la sigo, no sé muy bien por dónde ando. Deberías ponerte en mi situación. Deberíais todos estar en la piel de un pseudo escritor durante solo cinco minutos, ¿y ahora? Me pierden los detalles, me ahoga todo el arte que me rodea y no puedo captar, interpretar, inmortalizar. Es horrible la frustración provocada por no saber encontrar un orden dentro de este desorden ordenado minuciosamente para evitar todas esas veces que se rompe cualquier atisbo de intento de esbozo. Redundo como la que más, ya me conoces. Pero empiezo a pensar que no me conozco yo.  

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