Me preguntan desde todas partes por qué
ya no escribo y no sé darles una respuesta coherente. No es que no
lo haga. Es que no esquematizo. Siento tanto dentro al mismo tiempo
que solo tengo dos opciones: reprimir o explotar. Y créeme, ambas
son igual de difíciles.
Desde hace un largo tiempo se ha
reducido considerablemente mi ansia por crear, mi mundo interior, mis
ganas de salirme de la línea. Pero como tampoco la sigo, no sé muy
bien por dónde ando. Deberías ponerte en mi situación. Deberíais
todos estar en la piel de un pseudo escritor durante solo cinco
minutos, ¿y ahora? Me pierden los detalles, me ahoga todo el arte
que me rodea y no puedo captar, interpretar, inmortalizar. Es
horrible la frustración provocada por no saber encontrar un orden
dentro de este desorden ordenado minuciosamente para evitar todas
esas veces que se rompe cualquier atisbo de intento de esbozo.
Redundo como la que más, ya me conoces. Pero empiezo a pensar que no
me conozco yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario