Aunque me hayas arreglado las noches vuelve la presión del pecho, y los latidos demasiado rápidos para pensar; los pensamientos demasiado lentos para tranquilizarme.
Vuelven los fantasmas y el silencio y el blucle infinito. La no-respiración y la nube y el otro mundo que no es este pero al que tampoco quiero ir.
Que me has arreglado las noches.
pero no puedes
arreglarme
a mí
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