Del pasado, del cambio. Hemos sufrido una metamorfosis en grado superlativo. Te hablo a ti y en mis palabras podrían reconocerse cincuenta más. Me perderé pronto si sigo hablando en la generalidad.
La mitología griega y las costumbres de la antigua Roma. Y tu cobardía y mi rencor. Mi copia barata, las casualidades, la literatura gallega y conectar en tan mal momento. Sus idas, mi fuerza para hacerlo venir. Tu paciencia. El capricho infinito, las horas en carretera y tus palabras sobre el silencio del cansancio. La evasión. Hotel y llamadas, lágrimas juntos y consuelo separados.
La voz, sobre todo la voz. Arrastrar las vocales y el nerviosismo cuando hay pálpito. No eres relevante. Ni siquiera lo fuiste de forma completa en tu momento.
La desnudez de los cuerpos. Y en un sentido totalmente literal, nada de pseudoprofundidad; me da tanto miedo la expresión "desnudar el alma".
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