Me he dado cuenta de que cada vez tengo menos lugares a los que volver
menos pies que se pierdan conmigo
menos compañía para un café.
Los dedos de una mano se redujeron a una
y ahora casi ni ella sola.
Ahora en lugar de escoger quién se sienta conmigo en el autobús
voy descartando nombres hasta que solo quedo yo
y esta soledad involuntaria facilita el asco hacia una misma.
Creo que ya nadie me escucha
y si alguien me escucha no acaba de completar la acción.
No procesa lo que le digo y no trata de entenderme.
Trata digo, porque ya asumí lo utópico que es hace mucho.
No tengo ni a quién decir que me siento sola
si sus respuestas siempre son
"me tienes a mí"
o
"es lo que siempre quisiste".
Ya hace tiempo que la imagen de alguien a mi lado no se vuelve borrosa una noche de fiesta
no existe persona a la que invitar o que me invite a chupitos.
Y sí que existen
una, dos, tres personas
que me quieren e intentan comprenderme
pero es tan grande el abismo
tan profundas las diferencias
que solo cuenta el
"bueno, están ahí".
Los más semejantes a mí se fueron
una por distancia física
otra por distancia emocional
y otro por desamor.
Últimamente me mareo cada vez que me despierto
no sé si es por lo poco que descanso
o por lo contra mí que se han puesto todos.
Vuestras putas lenguas se mueven tanto
para decir tan poco.
"Mi felicidad no es creativa"
aparece en mi cabeza todo el rato.
(sí podría valorar a la persona que escribió eso)
"Cambia tú."
No sabes cuánto puedo llegar a entenderte, me asusta la idea de que me identifique tanto con tus palabras. Gracias una vez más, de todo corazón.
ResponderEliminarqué triste pero bien expresado
ResponderEliminar