sábado, 1 de noviembre de 2014
No me gusta que entren en mi habitación sin llamar. Ni que los ojos no quieran abrirse al despertar. No me gusta el intervalo de tiempo 12:30pm - 16:30pm. Tampoco el proceso de rellenar una ficha cuando me llevo un libro prestado de la biblioteca, ni estar pendiente de la fecha límite para renovarlo. No me gusta el semáforo que hay al lado de mi casa, las calles cuesta arriba, los días soleados pero en los que hace frío. Ni socializar ni la inercia. Los plazos de entrega, qué poco soporto los plazos de entrega. La intolerancia en cualquiera de sus formas. No me gusta absolutamente nada mi poca fuerza de voluntad y la conspiración del mundo contra mí cuando me pongo a hacer algo con toda mi concentración. La rigurosidad, exactitud y severidad se pueden ir a la mierda. No soporto la música más alta que mis pensamientos. Nunca sé cómo terminar algo.
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