Conmigo no puedes, no valen las jugadas sucias, nunca me la jugaron limpio. Están siendo los peores días de mi vida y no tengo a nadie tan de verdad, tan fuerte como para que no me cueste contar lo que me pasa. Tengo la sensación de que se me va el tiempo constantemente en lo que y en quien no merece la pena. Llegan personas que podrían merecerlo. Sigue intentándolo el que seguro que la merece, no se va el que nunca lo mereció. Esta semana podría ser el punto de partida, la parada y el arranque; podría empezar el resto de mi vida (como cada día) totalmente diferente a cómo la conozco ahora. En contra de mis ideas, junto las manos para que todo vaya bien.
Pero repito que a mí no me valen los chantajes, los celos encubiertos, los imaginarme qué pasará. Yo ya no espero nada de nadie, conmigo las personas ya no empiezan de cero sino de menos diez; qué posición tan triste o tan cauta. Los sentimientos de mucho tiempo degeneran y mientras queremos arreglarlos y salvarnos, solo destrozamos lo que debería quedarse como un precioso recuerdo. Y nunca.
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