ESCALERA
Puedo aguantar,
ser paciente,
frenarlo a la altura de la garganta.
Trescientos sesenta grados
una y otra vez,
entre tanto ruido y calor.
Hacía mucho tiempo que no me miraban así;
los labios suaves y lentos,
las manos poniendo límites.
Nudo en el estómago
cuando soy consciente de,
cuando entiendo.
Con dos dedos pero suficiente
solo hay que gritarse
no me importa si gritas sincero.
Hoy digo que preferiré siempre
seguirte a dar la espalda
que me hieles (y helarme por ti) a cualquier calor.
Si puede ser un minuto más
que no sean dos segundos menos
puedo aplazar todo porque sé que esto es lo único que me queda.
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