I
todavía con el rojo en los labios y la cabeza medio ida
escribo cómo cada vez que freno y pienso
un poquito
noto cómo desde sin saber dónde
(porque nunca sé dónde)
hundes tu mano en mi pecho y lo aprietas
cómo la manera que tenemos de seguir jugando
aún sin compartir tiempo, espacio o palabras
me llenan de heridas que ni sangran ni curan
II
todas esas veces que mientras estoy viviendo
(y realmente viviendo)
me separo del resto y paso a otro plano
los veo en una pantalla y sé lo que me pasa
y aún así empiezo a hiperventilar y querer morir
un poquito
al menos
danzan elefantes rosas
y todos los rostros son a la vez amigo y enemigo
sujeto la primera mano que inspire un mínimo de confianza
un existía y era lugar seguro antes de que la cabeza
se te haya terminado de averiar
III
tenéis la boca tan grande
y habláis tan rápido y tan alto
más incluso que yo, que me siento tan esclava de mis palabras
que mi memoria decide protegerme
y hacerme pensar que esa no era yo
eso no va conmigo
y los cojones de pensar
que podéis dirigir lo que otros sienten
lo que optan por ser fiel a uno mismo
y todas las justificaciones
de te he hecho daño pero la vida no me ha tratado bien
son
humo
No hay comentarios:
Publicar un comentario